Análisis de las Hermanas Alba

Acto Primero: “En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo

Las relaciones entre las cinco hermanas son el corazón de la obra, a través de las cuales Lorca explora los temas de pasión, represión y libertad. El clima de odio creado por el mandato opresivo de Bernarda hace que las Alba se vuelvan en contra de sí. Son personas solitarias que reprimen sus emociones para poder sobrevivir. El despotismo es el contexto común en las que las cinco hermanas viven, pero su diferencia de edad y personalidad hacen que cada una reaccione a esta situación de manera diferente.

Angustias es la mayor de las hermanas. Está a punto de cumplir 40 años y aún no se ha casado, lo que le causa una gran frustración. También es la única hija fruto del primer matrimonio de Bernarda. Por lo tanto, a diferencia de sus prójimas, es rica, ya que no tiene que dividir su herencia. Debido a esta riqueza Pepe el Romano quiere casarse con ella, lo que la enfrenta con Martirio y Adela. Angustias es una inadaptada social que presenta una falta de autonomía y voluntad anormales para su edad. Pone todas sus esperanzas en su matrimonio con Pepe y decide no ver la realidad de la situación: que éste solo la quiere por su dinero.

Martirio tiene 24 años, lo que la hace la segunda hermana más joven. Es la más reprimida de todas ya que no tiene esperanza de conseguir a Pepe, que representa la libertad que tanto desea. Esto la hace tener odio y celos hacia Angustias y Adela. Angustias vive con la impresión de que va a evitar el luto mediante su casamiento con Pepe el Romano. Adela logra libertad al sublevarse contra la matriarca y seducir a Pepe pese a ir en contra de los valores tradicionales. Martirio, 

sin embargo, es demasiado débil para creer en sí misma. En vez de enfrentarse a Bernarda, su manera de conseguir autonomía es convirtiéndose en una réplica de ésta. Al final de la obra muestra una desconexión total con sus emociones al delatar a Adela y llevarla al suicidio.

Adela es la más joven de las hermanas Alba. Su relación con Pepe el Romano demuestra la solitud extrema en la que se encuentra. Prioriza su necesidad de intimidad a la lealtad fraternal. Sin embargo, este defecto de carácter es la que le empuja a reclamar su libertad y a enfrentarse a los valores dictatoriales de Bernarda. En vez de dar importancia al mundo de las apariencias, Adela se aferra a sus emociones y no tiene miedo de demostrar quién es. Esto la hace un personaje tanto victorioso como trágico, ya que es la única hermana que consigue libertad pero lo paga con la muerte.