Criada: Los perros están como locos.

La Poncia: No nos dejarán dormir.

(Salen. La escena queda casi a oscuras. Sale María Josefa con una oveja en los brazos.)

María Josefa:

Ovejita, niño mío,
Vamos a la orilla del mar.
La hormiguita estará en su puerta,
yo te daré la teta y el pan.
Bernarda,
cara de leoparda.
Magdalena,
cara de hiena.
¡Ovejita!
Meee, meee.
Vamos a los ramos del portal de Belén. (Ríe)
Ni tú ni yo queremos dormir.
La puerta sola se abrirá
y en la playa nos meteremos
en una choza de coral.
Bernarda,
cara de leoparda.
Magdalena,
cara de hiena.

¡Vamos a los ramos del portal de Belén!
¡Shhhhhhhh!

Maid: The dogs are barking like mad!

La Poncia: They're not going to let us sleep.

(They exit. The scene is left in almost darkness. Maria Josefa enters with a sheep in her arms.)

María Josefa:

Little lamb, my child,
Let’s go to the edge of the sea.
The little ant is at the door,
I will give you my breast and bread.
Bernarda,
Face of a leopard.
Magdalena,
Face of a hyena.
¡Little lamb!
Baaa, baaa.
We’ll go to the palms at the gates of Bethlehem. (Laughs.)
Neither you nor I want to sleep.
The door will open on its own
and on the beach we’ll hide
In a hut made of coral.
Bernarda,
Face of a leopard.
Magdalena,
Face of a hyena.
We’ll go to the palms at the gates of Bethlehem!
¡Shhhhhhhh!

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Jorge de Juan habla de las similitudes entre María Josefa y Adela.

(Se va cantando. Entra Adela. Mira a un lado y otro con sigilo, y desaparece por la puerta del corral. Sale Martirio por otra puerta y queda en angustioso acecho en el centro de la escena. También va en enaguas. Se cubre con un pequeño mantón negro de talle. Sale por enfrente de ella María Josefa.)

Martirio: Abuela, ¿dónde va usted?

María Josefa: ¿Vas a abrirme la puerta? ¿Quién eres tú?

Martirio: ¿Cómo está aquí?

María Josefa: Me escapé. ¿Tú quién eres?

Martirio: Vaya a acostarse.

María Josefa: Tú eres Martirio, ya te veo. Martirio, cara de... ¡Oh! Martirio. ¿Y cuándo, cuando vas a tener un niño? Yo he tenido éste.

Martirio: ¿De dónde cogió esa oveja?

María Josefa: Ya sé que es una oveja. Pero, ¿por qué una oveja no va a ser un niño? Mejor es tener una oveja que no tener nada. Bernarda, cara de leoparda. Magdalena, cara de hiena.

Martirio: No dé voces.

María Josefa: Es verdad. Está todo muy oscuro. Como tengo el pelo blanco crees que no puedo tener crías, y sí, crías y crías y crías. Este niño tendrá el pelo blanco y tendrá otro niño, y éste otro, y todos con el pelo de nieve, y seremos como las olas, una y otra y otra. Luego nos sentaremos todos, y todos tendremos el cabello blanco y seremos espuma. ¿Por qué aquí no hay espuma? Aquí no hay más que mantos de luto.

Martirio: ¡Shhhhhh! Calle, calle.

María Josefa: Cuando mi vecina tenía un niño yo le llevaba chocolate y luego ella me lo traía a mí, y así siempre, siempre, siempre. Tú tendrás el pelo blanco, pero no vendrán las vecinas. Yo tengo que marcharme, pero tengo miedo de que los perros me muerdan. ¿Me acompañas tú a salir del campo?

Martirio: Si, vamos.

María Josefa: Yo quiero campo. Yo quiero casas, pero casas abiertas, y las vecinas acostadas en sus camas con sus niños chiquitos, y los hombres fuera, sentados en sus sillas. Pepe el Romano es un gigante. Todas lo queréis. Pero él os va a devorar, porque vosotras sois granos de trigo. No granos de trigo, ¡ranas sin lengua!

Martirio: (Enérgica.) Vamos, a la cama, ¡vamos! (La empuja.)

María Josefa: Sí, pero luego tú me abrirás, ¿verdad?

Martirio: Si, De seguro.

María Josefa: (Llorando.)

Ovejita, niño mío,
vámonos a la orilla del mar.
La hormiguita estará en su puerta....

(Sale. Martirio cierra la puerta por donde ha salido María Josefa y se dirige a la puerta del corral. Allí vacila, pero avanza dos pasos más.)

Martirio: (En voz baja.) Adela. (Pausa. Avanza hasta la misma puerta. En voz alta.) ¡Adela!

(Aparece Adela. Viene un poco despeinada.)

Adela: ¿Por qué me buscas?

Martirio: ¡Deja a ese hombre!

Adela: ¿Quién eres tú para decírmelo?

Martirio: No es ése el sitio de una mujer honrada.

Adela: ¡Con qué ganas te has quedado de ocuparlo!

Martirio: (En voz alta.) Ha llegado el momento de que yo hable. Esto no puede seguir así.

Adela: Esto no es más que el comienzo. Yo he tenido fuerza para adelantarme. El mérito y el brío que tú no tienes. He visto la muerte debajo de estos techos y he salido a buscar lo que era mío, lo que me pertenecía.

(She exits singing. Enter Adela. She furtively looks at both sides, and dissapears off the corral's door. Martirio enters through the door and distressfully watches at the centre of the scene. She wears a petticoat. She covers herself with a small black blanket. Maria Josefa enters in front of her.)

Martirio: Grandmother, where are you going?

María Josefa: Are you going to open the door for me?Who are you?

Martirio: How did you get here?

María Josefa: I escaped. Who are you?

Martirio: Go to bed.

María Josefa: You're Martirio, now I can see you. Martirio, face of a... Oh, martyrdom! And when, when are you going to have a child? I've had this one.

Martirio: Where did you get that lamb?

María Josefa: I know it's a lamb. But why can't a lamb be a child? It's better to have a lamb than to have nothing. Bernarda, face of a leopard. Magdalena, face of a hyena.

Martirio: Don't talk so loud.

María Josefa: It's true. Everything is very dark. Because I have white hair you think I can't have babies, and yes! Babies and babies and babies. This child will have white hair and will have another child, and that one another, and all with hair of snow, and we will be like the waves, one after another after another. Then we'll all settle down, and we'll have white hair and we'll be foam. Why isn't there any foam here? Here, there's nothing but mourning shawls.

Martirio: Shhhhhh, be quiet, be quiet!

María Josefa: When my neighbour had a child, I used to take chocolate to her and then she brought some to me and so on - forever and ever and ever! You will have white hair, but the neighbours won't come. I have to go, but I'm afraid the dogs will bite me. Will you come with me out to the fields?

Martirio: Yes, come on.

María Josefa: I love the fields. I love houses, but open houses, and the neighbours in their beds with their babies, and the men, outside, sitting on their chairs. Pepe el Romano is a giant! You all want him. But he is going to devour you, because you're grains of wheat. Not grains of wheat! Frogs without tongues!

Martirio: (Energetic) Come on. Go to bed. Come on! (She pushes her.)

María Josefa: Yes, but later you'll let me out, won't you?

Martirio: Of course.

María Josefa: (Crying.)

Little lamb, child of mine,
Let's go to the edge of the sea.
The little ant is at his door....

(She exits. Martirio closes the door through which María Josefa has left and goes to the corral door. She hesitates, but takes two more steps.)

Martirio: (In a low voice.) Adela! (Pauses. She goes right up to the door. In a loud voice.) Adela!

(Adela appears. Her hair is undone.) 

Adela: Why are you looking for me?

Martirio: Stay away from that man!

Adela: Who are you to tell me that?

Martirio: That's no place for a decent woman!

Adela: How you'd love to be in this position !

Martirio: (In a loud voice.) The time has come for me to speak! Things can't go on like this!

Adela: This is just the beginning. I had the strength to go forward. The looks and the courage you don't have! I have seen death under this roof and I went out to look for what is mine, what belongs to me!

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Éste es el momento en el que Adela demuestra que ya no tiene miedo a ser ella misma. Hasta ahora ha tenido dos personalidades, por una parte la que le ha impuesto Bernarda desde fuera, y por otra la interior que es fiel a sus emociones. Esta confrontación con Martirio demuestra que Adela ya no actúa como la persona “decente” que se supone que debe ser. Ya no tiene miedo a mostrarse tal y como es y ha dejarse llevar por su pasión hacia Pepe.

Martirio: Ese hombre sin alma vino por otra. Tú te has atravesado.

Adela: Vino por el dinero, pero sus ojos los puso siempre en mí.

Martirio: Yo no permitiré que lo arrebates. El se casará con Angustias.

Adela: Sabes mejor que yo que no la quiere.

Martirio: Lo sé.

Adela: Lo sabes, porque lo has visto. Me quiere a mí. ¡Me quiere a mí!

Martirio: (Desesperada.) Sí. Clávame un cuchillo si es tu gusto, pero no me lo digas más.

Adela: Por eso procuras que no me vaya con él. No te importa que abrace a la que no quiere. A mí, tampoco. Ya puede estar cien años con Angustias. Pero que me abrace a mí se te hace terrible, porque tú lo quieres también, ¡lo quieres!

Martirio: (Dramática.) ¡Sí! Déjame decirlo con la cabeza fuera de los embozos. ¡Sí! Deja que el pecho se me rompa como una granada de amargura. ¡Le quiero! ¡Le quiero!

Adela: (En un arranque, y abrazándola.) Martirio, Martirio, yo no tengo la culpa.

Martirio: ¡No, no me abraces! No quieras abrazar mis ojos. Mi sangre ya no es la tuya, y aunque quisiera verte como hermana no te miro ya más que como mujer. (La rechaza.)

Adela: Aquí ya no hay remedio. La que tenga que ahogarse que se ahogue. Pepe el Romano es mío. Él me lleva a los juncos de la orilla.

Martirio: ¡No será!

Adela: Ya no soporto el horror de estos techos después de haber probado el sabor de su boca. Yo seré lo que él quiera que sea. Todo el pueblo en mi contra, quemándome con sus dedos de lumbre, perseguida por los que dicen ser decentes, y me pondré delante de todos la corona de espinas que llevan las que son queridas por un hombre casado.

Martirio: ¡Calla!

Adela: Sí, sí. (En voz baja.) Vamos a dormir, vamos a dejar que se case con Angustias. Ya no me importa. Pero yo me iré a una casita sola donde él me verá cuando quiera, cuando le entre en gana.

Martirio: Eso no pasará mientras yo tenga una gota de sangre en mi cuerpo.

Adela: No a ti, que eres débil: a un caballo encabritado soy capaz de poner de rodillas con la fuerza de mi dedo meñique.

Martirio: No levantes esa voz que me irrita. Tengo el corazón lleno de una fuerza tan mala, que sin quererlo yo, a mí misma me ahoga.

Adela: Nos enseñan a querer a las hermanas. Dios me ha debido abandonar en medio de la oscuridad, porque te veo como si no te hubiera visto nunca.

(Se oye un silbido y Adela corre a la puerta, pero Martirio se le pone delante.)

Martirio: ¿Dónde vas?

Adela: ¡Martirio, quítate de la puerta!

Martirio: ¡Pasa si puedes!

Adela: ¡Aparta! (Lucha.)

Martirio: (A voces.) ¡Madre, madre! ¡Madre!

Martirio: That heartless man came for someone else. You intercepted them!

Adela: He came for her money, but his eyes were always laid on me.

Martirio: I won't allow you to snatch him away! He will marry Angustias.

Adela: You know better than I that he doesn't love her.

Martirio: I know.

Adela: You know, because you've seen that he loves me! He loves me!

Martirio: (Desperate) Stick a knife in me if you like, but don't say that to me again!

Adela: That's why you're trying to stop me from going with him. You don't care if he embraces a woman he doesn't love. Me neither. Yes, he could be with with Angustias for 100 years, but if he embraces me, it seems terrible to you, because you love him, too! You love him!

Martirio: (Dramatic) Yes! Let me say it with my head out of the wide collar. Yes! Let my chest break like a pomegranate of bitterness! I love him! I love him! I love him!

Adela: (In a fit and hugging her) Martirio, Martirio, it's not my fault!

Martirio: Don't embrace me! I don't want you to soften my eyes. My blood is no longer yours. And although I want to see you as a sister, I can see you only as a woman! (She rejects her)

Adela: There's no solution here, If one of us has to drown, that's that! Pepe el Romano is mine! He takes me into the reeds at the edge of the river!

Martirio: Never!

Adela: I can't bear the horror of this house any more, not after knowing the taste of his mouth! I will be what he wants me to be. With the whole town against me branding me with their fiery fingers, persecuted by people who claim to be decent, and I will put on a crown of thorns in front of all of them, like those worn by any mistress of a married man!

Martirio: Be quiet!

Adela: Yes! (In a quiet voice.) Yes! Let's go to sleep Let him marry Angustias. I don't care any more. But I will go to a little house, alone where he will see me whenever he wants, whenever he feels the need.

Martirio: That won't happen as long as I have one drop of blood in my body!

Adela: Not you - you're weak - I could bring  a wild horse to his knees with the strength in my little finger!

Martirio: Don't raise your voice, I can't stand it! My heart is full of something so horrible that, despite myself, it is choking me!

Adela: They teach us to love our sisters. God must have abandoned me out in the darkness, because I see you as if I had never seen you before!

(A whistle is heard and Adela runs to the door, but Martirio intercepts her.)

Martirio: Where are you going?

Adela: Get away from the door!

Martirio: Get past if you can!

Adela: Get away! (Fights)

Martirio: (In a loud voice) Mother! Mother! Mother!

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(Aparece Bernarda. Sale en enaguas con un mantón negro.)

Bernarda: Quietas, quietas. ¡Qué pobreza la mía, no poder tener un rayo entre los dedos!

Martirio: (Señalando a Adela.) ¡Estaba con él! ¡Mira, mira estas enaguas llenas de paja de trigo!

Bernarda: ¡Ese es el lecho de las mal nacidas! (Se dirige furiosa hacia Adela.)

Adela: (Haciéndole frente.) ¡Aquí se acabaron las voces de presidio! (Adela arrebata un bastón a su madre y lo parte en dos.) Esto hago yo con la vara de la dominadora. No dé usted un paso más. ¡En mí no manda nadie más que Pepe!

(Sale Magdalena.)

Magdalena: ¡Adela!

(Salen la Poncia y Angustias.)

Adela: Yo soy su mujer. (A Angustias.) Entérate bien y vete a decírselo ahí fuera. Él dominará toda esta casa. Ahí fuera está, respirando como si fuera un león.

Bernarda: ¡La escopeta! ¿Dónde está la escopeta? (Sale corriendo.)

(Aparece Amelia por el fondo, que mira aterrada, con la cabeza sobre la pared. Sale detrás Martirio.)

Adela: ¡Nadie podrá conmigo! (Va a salir.)

Angustias: (Sujetándola.) De aquí no sales con tu cuerpo en triunfo, ¡ladrona! ¡deshonra de nuestra casa!

Magdalena: ¡Déjala que se vaya donde no la veamos nunca más!

(Suena un disparo.)

Bernarda: (Entrando.) Atrévete a buscarlo ahora.

Martirio: (Entrando.) Se acabó Pepe el Romano.

Adela: ¡No! ¡Pepe! ¡Dios mío! ¡Pepe! (Sale corriendo.)

La Poncia: ¿Pero lo habéis matado?

Martirio: ¡No! ¡Salió corriendo en la jaca!

Bernarda: No fue culpa mía. Yo no tengo la culpa de que una mujer no tenga puntería.

Magdalena: ¿Por qué lo has dicho entonces?

Martirio: ¡Por ella! Hubiera volcado un río de sangre sobre su cabeza.

La Poncia: Maldita.

Magdalena: ¡Endemoniada!

Bernarda: Es mejor así. (Se oye como un golpe.) 

Magdalena: ¡Adela! ¡Adela!

La Poncia: (En la puerta.) ¡Adela! ¡Abre la puerta! ¡Adela!

Bernarda: ¡Adela! ¡Adela! No creas que los muros defienden tu vergüenza. (En voz baja, como un rugido.) ¡Abre, o tiraré la puerta abajo! (Pausa. Todo queda en silencio) ¡Adela! ¡Adela! (Se retira de la puerta.)

(Las hermanas se echan hacia atrás. La Criada se santigua. Bernarda da un grito y avanza.)

(Bernarda appears. She enters in a pennicoat and in a black shawl.)

Bernarda: Stop it! Stop it! How poor I am, with no bolt of lightning between my fingers!

Martirio: (Signalling Adela) She was with him! Look at her petticoats, covered with straw!

Bernarda: That is the bed of sinful women! (She furiously heads to Adela.)

Adela: (Facing her) The shoutings of the penitentiary are over! (Adela snatches the cane from her mother and breaks it in two) This is what I do with the rod of the dominant! Don't take one step more. No one reigns over me except Pepe el Romano!

(Magdalena enters)

Magdalena: Adela!

(La Poncia and Angustias enter.)

Adela: I am his woman. (To Angustias.) Get that into your head and go outside and tell him. He will be master of this entire house! He's out there, breathing like a lion!

Bernarda: The shotgun! Where is the shotgun? (Exits running.)

(Amelia appears at the back, looks in terror, with the head over the wall. Martirio comes out after her.)

Adela: No one is going to stop me! (Tries to leave.)

Angustias: (Grabbing her.) You're not leaving here - you and
your triumphant body! Thief! You're a dishonour to our house!

Magdalena: Let her go where we'll never see her again.

(A shot is heard.)

Bernarda: (Entering) I dare you to find him now!

Martirio: (Entering.) That's the end of Pepe el Romano!

Adela: No! Pepe! My God! Pepe! (Storms out running.)

La Poncia: Did you kill him?

Martirio: No. He ran off on his pony

Bernarda: It's not my fault. I am not guilty of the fact that a woman is not trained to use a gun.

Magdalena: Then why did you say that?

Martirio: Because of her. I would have poured a river of blood over her head!

La Poncia: Damn you!

Magdalena: You're a fiend!

Bernarda: It's better this way. (A knock is heard.)

Magdalena: Adela! Adela!

La Poncia: (At the door.) Adela! Open the door! Adela!

Bernarda: Adela! Adela! Don't think these walls can hide your shame! (In a low voice, like a roar.) Open or I will pull the door down! (Pause. Everything is in silence.) Adela! Adela! (Steps out of the door.)

(The sisters step back. The Maid crosses herself. Bernarda screams and walks forwards.)

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Magdalena: ¡No!

La Poncia: ¡No entres!

Bernarda: Pepe: irás corriendo vivo por lo oscuro de las alamedas, pero un día caerás. ¡Descolgadla! ¡Mi hija ha muerto virgen! Llevadla a su cuarto y vestidla como si fuera doncella. ¡Nadie dirá nada! ¡Ella ha muerto virgen! Avisad que al amanecer den dos clamores las campanas.

Martirio: Dichosa ella mil veces que lo pudo tener.

Magdalena: No!

La Poncia: Don't go in!

Bernarda: Pepe: you may go running off alive, through the shadows of the poplars, but one day you will fall. Cut her down. My daughter has died a virgin. Carry her to her room and dress her in white. No one is to say a thing. She died a virgin. Send word for the bells to toll twice at dawn.

Martirio: She was fortunate a thousand times over that she had him.

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Bernarda: Y no quiero llantos. A la muerte hay que mirarla cara a cara. ¡Silencio! (A otra hija.) ¡Silencio he dicho! (A otra hija.) Las lágrimas cuando estés sola. ¡Nos hundiremos todas en un mar de luto por Adela! La hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. ¿Lo habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!

Bernarda: I want no weeping. You have to look at death face to face. Silence! (To another daughter.) Be silent, I said! (To another daughter.)  Tears, when you're alone. We will all submerge ourselves in a sea of mourning. The youngest daughter of Bernarda Alba has died a virgin. Did you hear me? Silence! Silence, I said!

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Día viernes 19 de junio, 1936.

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FIN